Nuestra historia
Familia, tradición y emprendimiento
Pachico es un apodo como muchos otros en el pueblo, prácticamente se puede decir que no hay familia con arraigo que no tenga uno.
De la costumbre de poner apodos se cuenta que en una ocasión llego al pueblo un medico nuevo y este al encontrarse con una vecina y entablar conversación, le advirtió que era costumbre en el lugar poner apodos a los forasteros a lo que este le respondió que gracias por la advertencia y que tomaría sus precauciones … lógicamente le apodaron “precauciones”.
Pero volvamos a nuestra historia, el apodo, Pachico, nos viene del tío Angelito, que cuentan, que de soler ir acompañado de un tal Patxi se referían a el como el que va con Patxi y de ahí a Pachico.
Pachico era lo que diríamos un “bon vivan”, muy jovial y sociable que le gustaba relacionarse con todos y en tierra de buen vino lo lógico es alrededor de un vaso y si puede ser sacado directamente del deposito del ‘calao’, fresquito y rico, mejor.
Pachico fue chofer, como se decía antes, «con el Opel»… también operador de cine, antes que le sustituye su sobrino tocayo, pero lo que realmente mejor hacia, que no se le supo reconocer en su momento y que le supuso mas de una riña era ser relaciones publicas, todos los forasteros le conocían y le buscaban para ir a tomar un chiquito o un trago en la bodega, lo que de paso servía para dar a conocer la fonda que por aquel entonces ni siquiera tenia un cartel en el exterior que la identificase… que tiempos aquellos donde la mejor publicidad era el trato directo.
Pero la historia de la familia se remonta mas atrás, al tatarabuelo Perfecto Martínez que en 1880 empezó la historia en este hotel ,fonda por aquel entonces, que se había construido para este mismo fin en nada menos que en 1806.
Perfecto era un emprendedor y junto con la fonda tenía un negocio de vinos, de transporte, de gasolinas, de gaseosas y sodas, y … bueno cualquier cosa nueva que pudiese hacer el con sus tres hijos.
Muestra de toda esa actividad son los legajos y fotos que nos dejaron desde contratos de gasolina hasta los portes de los viajes o las películas exhibidas; una muestra de ello lo puedes admirar en la decoración del hotel y en redes sociales. Sobre todo me admira esa caligrafía impecable que plasmaban con los plumines de tinta
Cinco generaciones después continuamos con el legado, actualizando las instalaciones pero no los principios que alentaron a seguir a la familia durante todos estos años.